Tony Socias. Docente, escritor y metodólogo.
Un artículo inspirado en un vídeo muy potente por parte de Don Jordi Carreño Crispín.
Es mi deseo anticipar que este artículo fue inspirado por una de las personas más inteligentes que conozco, Don Jordi Carreño Crispín. Publicó un vídeo en Facebook la tarde del pasado domingo y me impactó tanto su forma de abordar el tema, que me planteé agregar mi granito de arena. El Formador Ejecutivo de la Compañía Barcala&Partners proponía en nombre propio, de una forma muy educada, contundente y en base a datos ciertos, que ya era hora de ponerse serios con el coronavirus. Conoce a muchos facultativos y manejaba datos muy versátiles. Como lo hace la gente con clase: Ni una palabra más alta que la otra, pero claro y conciso.
Ayer abordé el post desde una perspectiva docente. Hoy lo hago desde un ámbito extra-profesional, como la voz de un ciudadano de a pié, uno más, a la postre. Por inconsciencia, irresponsabilidad, o a la postre, por ambas cosas, los Observatorios científicos son poco optimistas respecto al ajuste de la ciudadanía a las instrucciones del gobierno. No se están cumpliendo las medidas de confinamiento en una medida justamente adecuada para poder plantar cara al coronavirus con garantías. No el tiempo previamente tasado por las autoridades sanitarias. Y esa realidad es preocupante, fundamentalmente porque se nos pedían quince días de confinamiento en nuestros hogares y unas premisas muy claras sobre qué tipo de salidas podían hacerse.
Cuesta concebir cuánto cuesta que haya un sector de ciudadanos que se resista a cumplir los términos de prevención establecidos por el gobierno.
Ayer abordé el post desde una perspectiva docente. Hoy lo hago desde un ámbito extra-profesional, como la voz de un ciudadano de a pié, uno más, a la postre. Por inconsciencia, irresponsabilidad, o a la postre, por ambas cosas, los Observatorios científicos son poco optimistas respecto al ajuste de la ciudadanía a las instrucciones del gobierno. No se están cumpliendo las medidas de confinamiento en una medida justamente adecuada para poder plantar cara al coronavirus con garantías. No el tiempo previamente tasado por las autoridades sanitarias. Y esa realidad es preocupante, fundamentalmente porque se nos pedían quince días de confinamiento en nuestros hogares y unas premisas muy claras sobre qué tipo de salidas podían hacerse.
La tendencia, si no hay correcciones de actitud, apunta a que la situación puede estirarse a un mes.
Si es menos, ya lo celebraremos. Hoy por hoy parece no existir una consciencia generalizada en los términos que era de esperar, en relación a lo que acontece. Muchas personas lo estamos cumpliendo. Sabemos que es un sacrificio, pero tenemos grabado a fuego que si hacemos las cosas bien minimizaremos los riesgos y ya cañearemos a los yankees, a los canadienses, a los franceses, a los chinos, a las farmacéuticas o a quien corresponda. De momento toca ser responsables. Ganar consiste en eso: a veces hay que actuar, otras pasa por sencillamente cometer el menor número de errores posible. Esta situación tiene tres fases: crecimiento, acotación y reducción-eliminación. Que no espere nadie que hasta la confirmación de que el virus ha sido vencido se levante el Estado de Alarma. Al revés, si no hay una cooperación madura por parte de todos, puede extenderse y lo que es peor: más cuarentenas, más positivos y un mayor índice de mortalidad. Son más que datos cuando toca a nuestros familiares. Por lo pronto, suscripción y apoyo al coraje por los esfuerzos que realizan los miembros del personal sanitario así como personal que regenta y trabaja en los establecimientos comerciales. Igualmente para profesionales de servicios mínimos (Ámbito naval, transporte terrestre y aéreo) Todos ellos están más expuestos que nadie y merecen cuanto aplauso se les dedique. ¡Todos!
Tal vez deban endurecerse las sanciones.
No cesamos de ver vía televisión y redes como ya se ha tenido que llegar al extremo de imponer sanciones y estoy por decir que incluso deberían endurecerlas si con ello se consolida la situación. Si, aunque sea mediante el poder coercitivo del Estado, al objeto de centrar y fijar una
conciencia definitiva de realidad respecto a un tema que está suponiendo un
crecimiento exponencial de personas aisladas en cuarentena, casos
positivos confirmados y por los, En Paz Descansen, ya fallecidos. Un amigo del centro escolar donde trabajo ya lo decía confirmando mi marcha bajo la duda razonable a un centro de salud días antes: el crecimiento del coronavirus será exponencial si no se adoptan las medidas necesarias. En otro
frente está la fatalidad de personas que, obligadas a salir bajo los
supuestos que contempla el Real Decreto, son aisladas en cuarentena de forma accidental, ya sea en un hospital o en su propio domicilio. Hay casos de personas aisladas de su propia familia, en el mismo espacio. Separados por una puerta. ¡Muy duro!
Podría ser peor.
Nuestros antepasados han superado guerras. Han vivido sin luz, con cartillas de racionamiento. Sin saber si la Parca llamaría a su puerta día tras día, refugiados, sin garantías. Cada día un infierno. Y sobrevivieron, porque ellos mismos nos lo han contado. Mejor que los libros. Ahora tenemos comodidades: luz, agua, gas, corriente, teléfono, internet. No hay nadie con una ametralladora al otro lado. Las guerras duraron años y aun declarados los armisticios, las posguerras no fueron tranquilas. El confinamiento que se nos pide como sacrificio son 15 días, tal vez tres semanas o un mes. No hay peligro de hambruna. El abastecimiento es suficiente, nadie ha dicho que no hubiera suministros. Cundió el pánico y la velocidad de compra era superior a la de abastecimiento. Han pasado días y todo apunta a que las compras de búnker deberían haber cesado. Los almacenes comerciales ya han establecido límites de compra para poder nivelar el stock-in/stock-out.
También podemos proponer el ejemplo del náufrago. vs Shock del Bienestar reducido
Se mire como se mire, lo que experimentamos verdaderamente es un conflicto con las pautas de bienestar a que estamos acostumbrados. Se trata de relajarse y hacer de tripas corazón para ver esta realidad desde un prisma positivo, porque se pueden hacer cosas. Muchas cosas. Esta tarde postearé un artículo con ideas sobre beneficios que se pueden extraer en este impasse de contención en cuanto al otro tipo de movilidad: la proyección intelectual como un quiebro a los límites establecidos por los muros físicos. No pondré el ejemplo del presidio porque sería redundante. Creo que la idea ha quedado clara.
Es el momento de probar nuevas actitudes.
Cuando era niño, alla por 1984, mi Papá me regaló la película Mazinger-Z. En ella, el Profesor Lu le decía a Tien-yu: Por la paz y la libertad del mundo. ¡Venceremos! Ha llegado ese momento. Esta vez no se trata de una guerra, sino de un pulso psicológico que cada uno de nosotros y por suma de todos, establece para vencer de forma solidaria a una amenaza colectiva y global. Hay que dejar de lado la ira y la frustración y poner sobre la mesa toda la dosis de madurez habida y por haber. El sábado 14 de marzo de 2020 a las 21 horas, día que se hizo pública la noticia y vi al Presidente del Gobierno decretar públicamente el estado de alarma para todos los españoles, saltaron todas las resistencias primarias. Afloraron todas las teorías conspiratorias habidas y por haber. Sin embargo hay una realidad que se llama un virus letal para muchas personas. #todosestamosexpuestos.
Poco importa ahora que pueda haber un trasfondo de intereses creados. Es una cuestión de conciencia.
#Coronavirus: ¿Es un foco generado para distraer nuestra atención para una consiguiente crisis o un gran movimiento? ¿Es el coronavirus un arma biológica experimental? Posiblemente si. Cuando los grandes empresarios de las telecomunicaciones estudian como censurar toda teoría conspiratoria que circule por las plataformas, es que algo hay. Eso es algo que evaluaremos como he mencionado antes, en un posterius. Porque saldremos de este averno. Sólo hay que esforzarse un poco más. En unos minutos se hizo el silencio. Si estamos enfadados y nos dejamos poseer por pensamientos revirados estamos mermando nuestras defensas. Todo suma en una contienda, incluso neutralizar lo que no resta. Y empecé a entrar en razón:
Esta vez se gana de otra manera. No se trata de hacer *raise, sino de hacer check y esperar mejores cartas. Ahora es el momento de foldear ante el orgullo y las resistencias. Tenemos que ser pacientes y aguardar a que venga nuestra mano. ¡La de ganar! porque ahora la mesa está fría.
*Raise: en el ámbito del Póker, raise significa subir la apuesta, foldear es aboandonar la mano y check, evitar subir para ver que hacen los oponentes que nos suceden en posición.

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